ENTREVISTAS PARA LEER

Un fenómeno editorial

El best seller de los chicos: “Me dicen el nuevo Quino, pero quiero ser Chanti”

 

Mendocino como el padre de Mafalda, Santiago González Riga es el creador de “Mayor y menor”, un éxito entre los nenes de 5 a 10 años. Este sábado hará un vivo en Instagram como parte de la Feria Infantil y Juvenil.

Por Paula Conde

24/07/2020 - 16:58

 

Santiago González Riga, más conocido como Chanti, es el quinto de ocho hermanos y entonces una de las preguntas para el creador de Mayor y menor, la historieta que es un éxito entre los chicos de 5 a 10 años, es si la historia que por ahora tiene como protagonistas a los hermanitos Nacho –el Nacho, en realidad–, Tobi –el Tobi– y Lola –la Lola– llegará en algún momento a tener también ocho hermanos: “¡No! ¡Ni loco! Sería un lío”, se ríe este mendocino de 50 años, todo un best seller infantil.

Pero ¿quién es Chanti y qué es lo que hace que los chicos lo adoran tanto? Él mismo da pistas de su propio fenómeno: “Hago chicos pensando como chicos”. Chanti –y el apodo viene de cuando sus hermanos menores pronunciaban defectuosamente “Santi”– dibuja y hace historietas desde que tiene memoria. O sea, desde muy chico, desde antes de saber leer y escribir: “Yo hacía las historietas y le pedía a alguno de mis hermanos que me escribiera los globitos”. Es de esas personas que sabe desde que nace qué es lo que quiere ser y hacer en la vida. Y en su caso, es historietista.

Mayor y menor, sobre la divertida relación entre hermanos, no es su primera creación, pero sí la que mayor éxito cosechó en los últimos años, sobre todo, desde su primera aparición allá por 2003 en la revista Rumbos, la publicación dominical que acompaña a diarios del Interior del país, y donde sus historietas se siguen publicando hasta la actualidad. Sucedía que los chicos, o los padres de los chicos, recortaban la historieta de la revista –y aún hoy lo siguen haciendo– y la coleccionaban.

Pilas y pilas de mails preguntándole cuándo salía el libro lo empujaron a viajar a Buenos Aires a ofrecer sus producciones en distintas editoriales. No fue fácil: Chanti tenía un camino hecho en el Interior, pero en Buenos Aires no eran tan conocido. Y hasta que encontró quien lo editara recibió algunos rechazos. Esta anécdota tiene, no obstante, un final feliz: Chanti lleva publicados ya 15 libros de historietas sobre Mayor y menor (son más de 850 historietas y la cuenta aumenta cada domingo), está por salir el número 16, y el primero, que ya tiene 15 reediciones, es difícil de conseguir.

En las librerías porteñas, es un autor agotado o quedan números salteados de sus publicaciones. Este sábado, a las 17, tiene una actividad en vivo, en el Instagram @recreodelibros, como parte de la Feria del Libro Infantil y Juvenil, que se desarrolla hasta el viernes 31 de julio de manera virtual, por la pandemia de coronavirus​. Y antes de fin de año planea publicar un libro de actividades sobre Mayor y menor.

En charla telefónica con Clarín, Chanti, que vive en Mendoza, revela que Mayor y menor no estaba destinada originalmente a los chicos, sino a toda la familia, “pero los chicos se lo apropiaron”: “Al tener muchos niños lectores, ahora me cuido con los temas que voy tocando, por ejemplo, con los regalos de Reyes o de Navidad. Para no ‘spoilear’”. Y rescata que “los chicos son muy sinceros y apasionados, enseguida te dicen ‘esto me gusta’ o ‘esto no me gusta’”.

En las librerías porteñas, es un autor agotado o quedan números salteados de sus publicaciones. Este sábado, a las 17, tiene una actividad en vivo, en el Instagram @recreodelibros, como parte de la Feria del Libro Infantil y Juvenil, que se desarrolla hasta el viernes 31 de julio de manera virtual, por la pandemia de coronavirus​. Y antes de fin de año planea publicar un libro de actividades sobre Mayor y menor.

En charla telefónica con Clarín, Chanti, que vive en Mendoza, revela que Mayor y menor no estaba destinada originalmente a los chicos, sino a toda la familia, “pero los chicos se lo apropiaron”: “Al tener muchos niños lectores, ahora me cuido con los temas que voy tocando, por ejemplo, con los regalos de Reyes o de Navidad. Para no ‘spoilear’”. Y rescata que “los chicos son muy sinceros y apasionados, enseguida te dicen ‘esto me gusta’ o ‘esto no me gusta’”.

–Con siete hermanos, te habrás inspirado en tu infancia para crear Mayor y menor, ¿no?

–¡Y en mis 15 sobrinos! Tuve una infancia rodeada de chicos. Cuando estás en una familia con muchos hermanos, ellos te cuidan o vos cuidás a otros. Por eso quise hacer “Mayor y menor”, es una historieta basada en la relación de hermanos y por eso no lleva el nombre de los personajes. Quería abordar cómo los padres los tratan diferentes si son mayores o menores y cómo es la diferencia de haber nacido primero, segundo o tercero, cómo se va haciendo la personalidad. Nacho es el que inventa y dice lo que tienen que hacer, el que dirige; Tobi es más inocente. Traté los celos, pero también el compañerismo, el tener a alguien con quien jugar. Lola es la más chiquita y cuando hace algo los retan a los más grandes, que a lo mejor no tienen la culpa. Eso es muy habitual en las familias. Al mayor le permiten hacer cosas que al menor no, por ejemplo, tocar la computadora o el teléfono, pero también tiene que cuidar a los más chicos o hacer cosas que no son divertidas como levantar la mesa.

–Y a veces aparecés vos mismo en las tiras como “el padrino” de los chicos.

–Claro. A mí siempre me divirtieron los chicos, sobre todo, porque tienen una manera de pensar muy fresca, y de razonar que los adultos ya no tenemos. Ellos van descubriendo el mundo. Por ejemplo, mi sobrina iba en auto a la noche mirando la luna y le dice a la mamá “la luna nos sigue”. Claro, ella veía que el paisaje cambiaba y la luna seguía ahí. Esa frescura para descubrir el mundo, me encanta. Nosotros, en cambio, buscamos en Google. También me gusta el entusiasmo de los chicos y que uno se copa mucho con algo y los hermanos se contagian.

–La tira empezó con dos hermanos, uno mayor y otro menor, que dan título a la historia. Pero desde hace cuatro números, aparece Lola, ¿cómo se inserta esta hermanita?

–Fue, en parte, un pedido de los lectores. Y no me pareció mala idea, me gustó, porque cambiaba un poco la dinámica de los hermanos, siempre un mayor y menor, ahora el menor es una nena que tiene que defenderse con dos hermanos varones mayores. Los lectores estuvieron muy contentos, es su favorita, porque ella es de armas tomar.

 

–¿Por qué empezaste con dos varones?  

– La primera idea surgió con mis primeros sobrinos. Tenía ganas de hacer una tira protagonizada por chicos, pero no sabía qué vuelta darle porque si ponía una nena, ya estaba Mafalda, que es la reina de las tiras, la vedette, y si hacía un varón, estaba Matías. Cuando nació el primer sobrino en una familia tan grande como la nuestra, se convirtió en el centro de atención. Pero cuando nace el hermano, queda descolocado y empieza a tener muchos celos, aunque después estaba contento de tener a alguien con quien jugar en ese mundo de adultos. A mí me volvía loco, ver que el más grande, de 4 años, le decía secretos al de 1. ¡¿Qué le estaría diciendo?! Ahí se me prendió la lamparita y dije voy a hacer la relación de hermanos.

–Mencionás a Mafalda y justamente Quino, su creador, es mendocino, como vos. ¿Cómo se inscribe tu historieta, que también tiene personajes niños, en esa tradición? ¿Te pesa?

 

–Estoy orgulloso de que Quino sea mendocino y argentino, es un referente mundial. Me encanta. Pero no me gusta que me comparen. Tomé un camino diferente. Quino ha dicho que Mafalda fue su única tira, que a él le gustaba la historia de una página. Yo estoy en otro lado, nunca lo sentí ni como peso ni nada. Mucha gente lo ve como algo distinto, como algo más. Soy como un músico que hace otro tipo de música.

–La referencia es inevitable, los dos son historietistas mendocinos y han creado personajes infantiles.

–Sí, he recibido mensajes del tipo “sos el nuevo Quino” y yo lo recibo como un halago, porque él es grandísimo. Pero también pienso que no quiero ser Quino, quiero ser Chanti.

–¿Qué leías de chico?

–De chico leía “Spirou”, una revista franco-belga, que tenía historietas de varios autores, muy bien dibujadas y buenos guiones. Es el estilo de Asterix. Es hasta el día de hoy que me gusta la historieta europea, más que los superhéroes, que nunca me gustaron: no me gustaba cuando me mostraban que había un bueno y un malo y ganaba el bueno, como pasaba con Tom y Jerry o el Correcaminos. En cambio, en la Pantera Rosa cada capítulo era nuevo y no sabías qué le podía pasar, a veces le iba bien o mal. O Los autos locos, nunca sabías cuál iba a ganar, aunque había un malo, era más interesante. Leí historietas de DisneyPatoruzú, Patoruzito, las historietas de Billiken, El clan de Mac Perro es, para mí, el mejor suplemento de historietas para chicos. De adolescente, El eternauta, Hortensia, Inodoro Pereyra, Boogie, el aceitoso.

 

“Tenía ganas de hacer una tira protagonizada por chicos,

pero no sabía qué vuelta darle, porque si ponía una nena, ya estaba

Mafalda, que es la reina de las tiras, la vedette, y si hacía un varón,

estaba Matías. Cuando vi la relación de hermanos de mis sobrinos,

se me prendió la lamparita”.

 

–¿Con quién te identificás?

 

–De los humoristas clásicos, como Caloi, Quino y Fontanarrosa, me sentía más identificado con Fontanarrosa, porque no hago viñetas humorísticas de un solo cuadro como hacen Quino o Caloi, sino que hago una historia larga humorística. Me divertía mucho Inodoro Pereyra, que muchas veces no tenía remate, pero era graciosa en el medio.

–Tuviste una infancia rodeado de chicos y de naturaleza, ¿qué diferencias notás en los chicos de ahora?

–Que no tienen tiempo para aburrirse, que les preocupa mucho aburrirse y los adultos se lo tienen que solucionar, algo que a mí no me pasaba, mejor ni decirles a mis papás que estaba aburrido: nací en una época en que no había tantos entretenimientos y jugábamos mucho entre nosotros. Yo soy historietista, tengo un hermano que es paleontólogo (y descubrió un dinosaurio, el Mendozasaurus neguyelap), otro es astrónomo, otro es arquitecto y andinista. Son todas cosas que hacíamos de chicos, incentivados por nuestros padres. Ahora, noto que los chicos no tienen tiempo de aburrirse ni de procesar. Yo veía una película en el cine, hasta que salía otra la charlabas, la procesabas, ahora es más rápido el cambio. No digo que los chicos no sean creativos, porque lo son; pero hay que dejarles un tiempito para que sea ellos mismos, y que no estén todo el día con la tablet, la computadora, la tele, que tengan tiempo para crear, imaginar, jugar. De hecho, los padres me agradecen las historietas porque motiva a los chicos a leer. Yo llevo a mis sobrinos a la montaña, a tener una vivencia real del mundo real, de la naturaleza, que no sea todo artificial. Eso es muy enriquecedor.

Publicado en: Diario Clarin

 

Linck: https://www.clarin.com/cultura/-hago-chicos-pensando-chicos-dice-chanti-autor-mayor-menor-historieta-furor-pequenos_0_aU8GStgvP.html?fbclid=IwAR3c0rVGZhFK5Tcud9htzuc6K5Hn4sL9E--kAzTav7St6PxT01ZZrMtF1E4

  • gmail-300x300
  • YouTube Social  Icon

© 2010 - 2020 Colegio Instituto Juan Bautista Alberdi

© 2010 - 2020 Juan Bautista Alberdi School